11 de agosto de 2026
Actualmente, con la llegada de la inteligencia artificial, nuestros modelos de trabajo han cambiado por completo. Hasta hace unos años, la mayoría de prospectos llegaban pidiendo lo mismo: un sitio en WordPress si se trataba de un sitio web corporativo, o el combo WordPress + WooCommerce si deseaban una tienda online. Nosotros lo construíamos, se lo entregábamos, y ahí terminaba nuestro trabajo. Lo que pasara después —actualizaciones, plugins, parches de seguridad, ese lento pero seguro deterioro en la velocidad de carga a medida que el sitio acumulaba complementos— quedaba en manos del cliente la mayoría de las veces.
Ese pedido casi ha desaparecido. Y cuando todavía aparece, casi siempre termina en la misma conversación: le proponemos separar el sitio en dos partes — la misma lógica de fondo que aplicamos al decidir cuándo conviene migrar por deuda técnica en cualquier proyecto, no solo en WordPress. Por un lado, WordPress sigue ahí, pero solo como el lugar donde el cliente escribe y administra su contenido, como siempre lo hizo. Por otro lado, construimos el sitio que realmente ve el visitante —lo que la gente carga en su navegador— con tecnologías como Astro o Next.js, y lo alojamos en plataformas como Vercel o Cloudflare en vez de un hosting tradicional. A esta separación, en la industria, se le conoce como arquitectura “headless”: WordPress deja de ser el que muestra la página y pasa a ser solo el motor de contenido detrás de escena.
En algunos casos vamos más allá: migramos todo a servidores como Hetzner, donde WordPress y WooCommerce siguen cumpliendo esa misma función de backend, pero con el sitio público completamente reconstruido desde cero.
Comparamos el análisis de velocidad entre un sitio hecho en WordPress de potenciales clientes vs. nuestra propuesta comercial equivalente construida con esta arquitectura, y el resultado siempre es el mismo, aquí te comparto un enlace donde puedes ver un benchmark únicamente de velocidad que demuestra lo que te explicaba: https://ignicionlab.com/analisis/salud/odontoflores/

Esto no es una opinión aislada nuestra. Es una tendencia que ya se puede medir.
Los números no mienten: WordPress está perdiendo terreno
Durante más de una década, WordPress fue sinónimo de “hacer una página web”. Llegó a controlar más del 43% de todos los sitios web del mundo a inicios de 2025 —una cifra que parecía inamovible—. Pero algo cambió.
Según datos de w3techs.com, citados por Search Engine Journal, la participación de mercado de WordPress viene cayendo de forma sostenida: de 43.20% en diciembre de 2025 a 41.90% en mayo de 2026, una caída de 1.3 puntos porcentuales en solo seis meses —el doble de lo que había caído en todo el 2025 anterior—. Para agosto de 2026, la cifra ronda el 41.2%, marcando el quinto trimestre consecutivo de declive, y con el ritmo de caída acelerándose, no desacelerándose.
Hay un matiz importante: el número absoluto de sitios en WordPress no está desapareciendo. Lo que está pasando es que la web en general crece más rápido de lo que crece WordPress, así que su porción del pastel se hace más chica aunque el pastel entero siga creciendo. Sigue siendo, por lejos, el gestor de contenido más usado —controla cerca del 59.4% del segmento de sitios que sí usan un CMS conocido—. Pero la narrativa de “WordPress imparable” ya no se sostiene con los datos en la mano.
¿Qué está absorbiendo ese crecimiento que antes hubiera sido de WordPress? Ahí es donde entra la inteligencia artificial.
La IA generativa está cambiando cómo se construyen los sitios web
El mercado de herramientas de programación asistida por IA alcanzó los 7,370 millones de dólares en 2025. Solo GitHub Copilot pasó de tener una fracción de esa cifra a 4.7 millones de suscriptores de pago en enero de 2026, un crecimiento del 75% interanual. Cada vez más desarrolladores —y cada vez más gente que ni siquiera se considera desarrolladora— están usando herramientas de IA para generar interfaces completas a partir de una descripción en texto, lo que en la industria ya se conoce coloquialmente como “vibe coding”. Esa misma dinámica es la que estamos viendo de primera mano al incorporar agentes de IA a nuestro propio flujo de SEO: el trabajo cambia de forma más rápido que las herramientas que lo describen.
TechCrunch describió en febrero de 2026 el impacto de estas herramientas sobre proyectos open source como “una bendición mixta” —ni claramente positivo ni claramente negativo, sino un terreno todavía inestable—. Pero para un ecosistema como el de WordPress, que durante años vivió de su enorme catálogo de plugins y temas hechos por terceros, la aparición de herramientas que generan ese mismo tipo de funcionalidad al instante, sin depender de un plugin desactualizado o mal mantenido, es una amenaza directa a su propuesta de valor histórica.
Y no es solo la forma de construir sitios lo que está cambiando. Es también la forma en la que la gente los encuentra. Para 2026, la búsqueda impulsada por IA ya representa entre el 15% y el 20% de todas las interacciones de búsqueda, con proyecciones de superar el 40% hacia fin de año. El tráfico referido desde ChatGPT hacia sitios web creció 206% durante 2025. Está naciendo una disciplina completamente nueva, el GEO (Generative Engine Optimization), como sucesora del SEO tradicional: ya no se trata solo de rankear en una lista de resultados, sino de ser la fuente que un modelo de IA decide citar cuando sintetiza una respuesta — el mismo cambio de objetivo que describimos en nuestra nota sobre búsquedas zero-click.
Un sitio pesado, lento y cargado de plugins de terceros no compite bien en ese nuevo escenario. Un sitio ligero, rápido y con contenido estructurado, sí.
WordPress está peleando por sobrevivir — y lo sabe
A su favor hay que decir que Automattic, la empresa detrás de WordPress, no se ha quedado de brazos cruzados. En WordCamp US 2025, Matt Mullenweg presentó Telex, una herramienta experimental que él mismo describió como “un V0 o un Lovable, pero específico para WordPress” —en referencia directa a las herramientas de generación de interfaces con IA que están ganando terreno—. En febrero de 2026 lanzaron el plugin oficial “Claude Cowork”, capaz de generar temas de bloques completos de WordPress a partir de una instrucción en lenguaje natural. WordPress 6.9 sumó una paleta de comandos y comentarios por bloque, y en marzo de 2026 arrancó el despliegue de my.wordpress.net, un cambio de infraestructura de fondo.
Es un esfuerzo real. Pero llega en medio de una crisis de confianza que WordPress todavía no termina de superar del todo.
En octubre de 2024, WP Engine —uno de los hosting más grandes especializados en WordPress— demandó a Automattic y a Mullenweg por abuso de poder, acusándolos de usar el control sobre los repositorios de plugins y las marcas oficiales de WordPress para presionar a sus clientes a migrar a productos de Automattic. En diciembre de ese año, un juez le dio la razón preliminar a WP Engine y ordenó restaurar su acceso a WordPress.org. Como respuesta, Mullenweg anunció que Automattic reduciría sus propias contribuciones al núcleo de WordPress, para “igualar” el nivel —menor— de contribución de WP Engine. Recién en mayo de 2025 Automattic anunció que retomaría esas contribuciones, y hasta octubre de 2025 seguían las contrademandas entre ambas partes en tribunales.
Es un conflicto legal entre dos empresas, sí. Pero pone en duda algo mucho más grande: los valores de código abierto, la rendición de cuentas corporativa y la confianza en todo un ecosistema del que depende, todavía hoy, alrededor del 40% de la web mundial.
¿Qué dice la comunidad?
Si buscas en Reddit o en X frases como “WordPress is dead” o “WordPress will be obsolete in a year”, vas a encontrar bastante de eso circulando. Los medios especializados en el propio ecosistema WordPress —blogs de plugins, agencias, hosting especializado— suelen salir a desmentir esas afirmaciones, calificándolas de rumores sin fundamento, y comparan a WordPress con tecnologías maduras como PostgreSQL o Nginx: no están de moda, pero siguen siendo estables y viables.
Vale la pena notar algo: casi todas las fuentes que salen a defender a WordPress con más fuerza tienen un interés económico directo en que WordPress siga siendo relevante. Eso no invalida sus argumentos, pero sí conviene tenerlo presente al leerlos.
Por qué Astro y Next.js están ganando terreno real
Un sitio de WordPress tradicional —con su base de datos MySQL, su motor PHP, y la pila de plugins que casi cualquier sitio termina acumulando— suele tardar entre 2 y 5 segundos en cargar. Un sitio headless bien construido, con WordPress funcionando solo como panel de administración de contenido y un frontend en Next.js o Astro sirviendo las páginas ya generadas, puede bajar ese tiempo a menos de 100 milisegundos. Empresas como TechCrunch o Beachbody on Demand ya operan bajo ese esquema — esa misma velocidad es la que se mide directamente en métricas como INP dentro de Core Web Vitals, que Google usa para evaluar experiencia real de carga.
La diferencia no es solo de velocidad percibida. Es estructural:
- Sin servidor que mantener. No hay parches de seguridad de PHP que aplicar, no hay base de datos que optimizar, no hay backups de infraestructura que gestionar — todo eso lo absorbe la plataforma de hosting.
- Edge computing real. Tanto Cloudflare como Vercel distribuyen tu sitio en decenas de ubicaciones alrededor del mundo, así que el visitante siempre carga la página desde el servidor físicamente más cercano a él, no desde un único servidor centralizado como ocurre con un hosting tradicional de WordPress.
- Costos más predecibles a escala. Comparando volúmenes altos de tráfico (25 millones de invocaciones mensuales), Cloudflare ronda los 82 dólares al mes frente a los 154 dólares de Vercel para una carga equivalente — ambos considerablemente más eficientes que escalar un VPS dedicado a mano.
- Cold starts casi imperceptibles. Las funciones de Cloudflare Workers arrancan en menos de 5 milisegundos, muy por debajo del tiempo de arranque de un entorno Node.js tradicional.
El propio concepto de “WordPress headless” ya está consolidado como práctica estándar en 2026: WordPress sigue existiendo, pero relegado al rol de editor de contenido detrás de escena, mientras el sitio que realmente ve el visitante final corre sobre Astro, Next.js o tecnologías equivalentes.
Es exactamente el modelo que aplicamos con nuestros propios clientes.
Lo que viene: WordPress no va a desaparecer de la noche a la mañana, pero va a dejar de ser “la” opción
Vamos a decirlo sin rodeos, porque es lo que vemos todos los días trabajando con clientes reales: WordPress, tal como lo conocimos durante los últimos quince años —un sitio autocontenido, con su propio servidor, su propia base de datos y su propio ejército de plugins— ya está en declive, y ese declive se está acelerando, no frenando.
No va a desaparecer. Sigue moviendo cerca del 41% de la web y probablemente lo siga haciendo por años. Pero la conversación real que hoy tenemos con cada cliente nuevo ya no es “¿WordPress sí o no?”. Es “¿construimos esto directamente en Astro o Next.js, o migramos tu WordPress actual a un esquema headless?”. Esa es la pregunta que define el 2026, y la que va a seguir definiendo los próximos años.
Las agencias y los desarrolladores que sigan vendiendo WordPress tradicional como si fuera 2015 se van a quedar compitiendo por un pastel cada vez más chico, con clientes que —tarde o temprano, empujados por sus propios usuarios que ya no toleran una web lenta— van a terminar preguntando por qué su competencia carga en una fracción de segundo y la suya no.
Nosotros ya tomamos una decisión al respecto. La pregunta es cuánto va a tardar el resto de la industria en tomarla también.






