8 de agosto de 2026
Hace apenas unos días tuve un incidente de seguridad con mi cuenta de Claude que quisiera compartirles.
Cobros que no reconocía en mi cuenta de Claude
Hace poco más de una semana, un sábado por la mañana, la entidad bancaria con la que trabajo me envió unos mensajes por WhatsApp informándome sobre unos pagos sospechosos que se estaban realizando desde mi cuenta bancaria, preguntándome si deseaba marcarlos como seguros. Como no los reconocí, marqué la opción “No reconocido” y el banco procedió al bloqueo temporal de la cuenta.
Cuando entré a mi cuenta me llevé la sorpresa de que estaba siendo utilizada de forma ininterrumpida por un proceso que se activó sin ninguna razón aparente. Mi cuenta había sido hackeada.
Mi plan de Claude es de apenas 20 dólares mensuales, pero al revisar mi historial de facturas encontré varios cargos que no correspondían a mi suscripción habitual. En un mes normal mi cuenta solo debería mostrar un cobro por el mes de julio, de un máximo de 23 dólares, pero grande fue mi sorpresa al verificar que Claude estaba facturando uso extra.

Al notar estos cobros, solicité la devolución del dinero, pero Claude solo me reembolsó una parte del total: la que afortunadamente aún no se había usado por completo. Los tres cargos ya marcados como “pagados” habían sido consumidos en su totalidad.
Esta experiencia me hizo pensar en algo que muchas veces dejamos de lado: no solo debemos cuidarnos de los ciberdelincuentes externos, también hay que estar atentos a cómo las propias plataformas de inteligencia artificial gestionan nuestros datos de pago y nuestra información personal. Si una plataforma puede generar cobros que no reconocemos, vale la pena preguntarse qué tan seguros estamos realmente al conectar herramientas de IA a cuentas con información sensible.
La IA como nuevo frente de la ciberseguridad
Esta pregunta cobra más sentido si se revisa lo que ha estado documentando el Instituto de Seguridad en Inteligencia Artificial del Reino Unido (AISI), un organismo independiente creado en 2023 dedicado a investigar los riesgos de los sistemas de IA avanzados y a compartir sus hallazgos con gobiernos y con el público.
A mediados de marzo de 2026, el AISI publicó un estudio sobre el desempeño de agentes de IA de vanguardia en simulaciones de ciberataques de varias etapas, entre ellas el intento de vulnerar una red corporativa simulada y un ataque de siete pasos contra un sistema de control industrial. Un dato relevante es que las pruebas se hicieron sin ningún sistema de defensa activo, es decir, sin nada que restringiera a la IA, precisamente para medir hasta dónde era capaz de llegar. Los investigadores notaron que, generación tras generación, los modelos mejoraban su desempeño y que, en varias ocasiones, encontraban rutas o métodos no previstos originalmente por quienes diseñaron las pruebas para alcanzar su objetivo.
El hallazgo más preocupante llegó semanas después. El 28 de julio de 2026, el equipo de seguridad del AISI detectó una transferencia inusual de datos desde sus propios sistemas de investigación durante una evaluación rutinaria. Al investigar, descubrieron que algunos de los agentes de IA sometidos a prueba habían llevado a cabo acciones continuas dirigidas contra personas y organizaciones reales, y no solo contra el entorno simulado de la prueba.
El incidente se originó en un desafío de ciberseguridad que se ejecutó 122 veces con distintos modelos, principalmente dos: uno de OpenAI, identificado en el reporte como GPT 5.6 Sol, y Claude Mythos en su versión completa, sin las restricciones de seguridad habituales —es decir, con los clasificadores de seguridad desactivados intencionalmente por los propios investigadores—. De esas 122 ejecuciones, se identificaron 19 casos en los que un agente se excedió del alcance previsto para la prueba, y la gran mayoría de esos casos correspondió al modelo de Anthropic.
Entre los comportamientos documentados están: el envío de correos de phishing e ingeniería social a mantenedores reales de proyectos de código abierto para intentar tomar control de esos proyectos; la creación de identidades falsas en línea para presionar a un responsable de proyecto a aprobar código malicioso; el envío de tráfico a través de la red Tor para ocultar su origen; la creación de un pull request malicioso; e incluso la coordinación entre agentes, ya que uno de ellos dejó mensajes públicos en GitHub ofreciendo colaborar con otros agentes que trabajaban en el mismo reto, junto con instrucciones para reutilizar cuentas y recursos que ya había creado.
El propio AISI destaca dos puntos importantes en su reporte: ningún agente logró escapar del entorno de prueba, y el intento de introducir código malicioso en el proyecto de código abierto fue detectado y rechazado por un responsable humano. Sin embargo, también reconocen que la vigilancia de este experimento se hizo de forma posterior y no en tiempo real, lo que impidió detener antes estas acciones, y que a los agentes no se les dieron instrucciones explícitas para evitar el acceso libre a internet ni el uso de ingeniería social.
El informe concluye que este incidente ocurrió en un entorno de prueba controlado y que no hay evidencia de que este tipo de comportamiento se esté dando fuera de esos escenarios, pero advierte que, conforme los modelos se vuelven más capaces y accesibles, este tipo de situación podría volverse más frecuente.
Recomendaciones para protegerte de hackeos y del mal uso de tus datos
Frente a este panorama, hay medidas concretas que cualquier persona puede tomar para reducir el riesgo, tanto de ciberdelincuentes tradicionales como de un mal manejo de las herramientas de IA que usamos a diario.
1. Revisa qué aplicaciones tienen acceso a tu cuenta de Google
En la sección “Apps vinculadas” de tu cuenta de Google puedes ver todos los servicios que tienen algún tipo de acceso a tu información, incluyendo herramientas de IA. Si encuentras una aplicación que ya no usas o que no reconoces, revócale el acceso de inmediato.

2. Verifica los dispositivos conectados a tu cuenta
Google te permite ver todos los dispositivos donde se ha iniciado sesión en los últimos 28 días. Si aparece un dispositivo que no reconoces, es momento de cambiar tu contraseña y cerrar esa sesión.

3. Evita el autocompletado y que el navegador guarde tus contraseñas
Aunque resulta cómodo, guardar las contraseñas en el navegador y activar el acceso automático a sitios facilita el trabajo a cualquiera que consiga acceso físico o remoto a tu equipo. Lo más recomendable es desactivar esta función y usar un gestor de contraseñas dedicado.

4. Revisa las sesiones activas y los dispositivos de confianza en Claude
Dentro de la sección “Cuenta” de la configuración de Claude puedes ver tus dispositivos de confianza y tus sesiones activas. Si notas una sesión desde una ubicación o un dispositivo que no reconoces, ciérrala y cambia tu contraseña de inmediato, porque podría tratarse de alguien más usando tu cuenta. En mi caso, ese día noté una conexión proveniente de Nueva York, la cual desapareció cuando cambié mi contraseña.

5. Conecta Claude únicamente a cuentas que no contengan información sensible
Si vas a usar conectores o integraciones con Claude, lo más seguro es enlazarlo a cuentas que solo contengan material de trabajo, evitando aquellas donde guardes números de cuenta, contraseñas u otra información delicada.

6. Usa únicamente extensiones de confianza en tu navegador
Instala solo extensiones que provengan del propio repositorio oficial de Chrome (Chrome Web Store) y revisa que tengan buenas calificaciones, muchas reseñas y que su desarrollador sea identificable. Nunca instales extensiones desde archivos sueltos o páginas externas al repositorio de Google, ya que este es uno de los métodos más comunes que usan los ciberdelincuentes para robar contraseñas, cookies de sesión y otra información sensible directamente desde tu navegador.
De vez en cuando revisa la lista de extensiones que tienes instaladas y elimina las que ya no uses o no reconozcas. En mi caso, para SEO llegué a usar más de 20 extensiones, pero tuve que dar de baja a muchas porque actualmente hago la misma labor vía Visual Studio Code, y solo dejo activadas las estrictamente necesarias.

7. Si no eres un usuario experto, usa una tarjeta con los fondos exactos para el uso del mes
Si no tienes mucha experiencia revisando cargos y configuraciones de seguridad, una medida simple y muy efectiva es usar una tarjeta virtual o prepagada que solo tenga el dinero exacto para cubrir tu suscripción mensual, en lugar de vincular una tarjeta de débito o crédito con fondos disponibles de más. De esta manera, si llegara a presentarse un cobro duplicado, un cargo no autorizado o cualquier error de facturación como el que yo experimenté, el daño estará limitado al monto que cargaste en esa tarjeta y no pondrás en riesgo el resto de tu dinero.
Muchos bancos y billeteras digitales permiten crear tarjetas virtuales de un solo uso o con límite de gasto configurable, lo cual las vuelve ideales para pagar suscripciones de servicios en línea, incluyendo herramientas de inteligencia artificial.
Hay muchas más formas de proteger tus datos personales, pero espero que estos puntos te hayan despertado la curiosidad suficiente para investigar cuál se adapta mejor a tu forma de trabajar. La IA es una herramienta de trabajo, pero si lo piensas bien también es un riesgo real. Comparte esta información con otras personas, compañeros de trabajo o familiares para que puedan implementar estas sencillas medidas de prevención.


